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jueves, 10 de marzo de 2022

Científico creyente Nº 31: James Prescott Joule (1818-1889)

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Físico nº 11; creyente nº 31

31.               James Prescott Joule (1818-1889)

Ingeniero, matemático y físico inglés. Considerado el principal fundador de la termodinámica. Demostró experimentalmente la “ley de conservación de la energía”, que dice sintéticamente que la energía no se puede crear ni destruir, sino que se transforma de una forma a otra.

En la fábrica de cerveza que su padre poseía en Manchester, realizó un experimento célebre por el que determinó que el trabajo necesario para elevar a una altura de un metro un peso de 428 gramos era equivalente a la cantidad de calor capaz de elevar un grado Celsius la temperatura de un gramo de agua; de esa manera encontró la “equivalencia entre calor y trabajo”. Con sus experimentos refutó la teoría calórica que estaba en boga en ese momento, la cual consideraba que el calor era una sustancia.

Descubrió el “efecto Joule” por el cual, si por un conductor pasa corriente eléctrica, parte de la energía de los electrones se transforma en calor, elevando la temperatura del mismo.

La unidad de la energía del Sistema Internacional de Unidades se denomina joule en su honor.

Fue miembro de la Royal Society de Londres, y entre otros premios recibió la Royal Medal[1] en 1852 y la Medalla Copley[2] en 1870.

Hablando de su teoría de las fuerzas magnéticas, él dice[3]: “Tal teoría me parece permitir una expresión natural y completa de los hechos. No supone nada que no podamos comprender fácilmente, excepto la existencia y las propiedades elementales de la materia, que necesariamente son asumidas por todas las teorías, y que el Gran Creador ha puesto completamente fuera del alcance del entendimiento humano”. Es decir, las teorías podían explicar los fenómenos naturales, pero nunca explicar naturalmente porqué existe la materia y porqué viene “de fábrica” con dichas propiedades, cosa que solo Dios puede saber.

En un artículo científico sobre los efectos caloríficos del electromagnetismo escribió[4]: “Los grandes agentes de la naturaleza son, por el ‘fiat del Creador’[5], indestructibles; y que siempre que se gasta fuerza mecánica, siempre se obtiene un equivalente exacto de calor”

Acerca de la conservación de la energía escribe[6]: “Creyendo que el poder de destruir pertenece solo al Creador, coincido completamente con Roget[7] y Faraday en la opinión de que cualquier teoría que, cuando se lleva a cabo, exige la aniquilación de la fuerza, es necesariamente errónea”

En una conferencia en la sala de lectura de la Iglesia de Santa Ana, Manchester, dijo[8]: “Podríamos razonar, a priori, que tal destrucción absoluta de la fuerza viviente [energía] no puede tener lugar, porque es manifiestamente absurdo suponer que los poderes con los que Dios ha dotado la materia pueden destruirse más de lo que pueden ser creados por la agencia del hombre”

Y un poco más adelante[9]: “De hecho, los fenómenos de la naturaleza, ya sean mecánicos, químicos, o vitales, consisten casi en su totalidad en una continua conversión de atracción por medio del espacio, de la fuerza viva [energía cinética] y el calor, entre sí. Por lo tanto, el orden se mantiene en el universo, nada se trastorna, nada se pierde, sino que toda la maquinaria, complicada como es, funciona sin problemas y armoniosamente. Y, a pesar de que, como en la horrible visión de Ezequiel[10], "la rueda puede estar en el medio de la rueda", y todo puede parecer complicado e involucrado en una aparente confusión y complejidad de una variedad casi infinita de causas, efectos, conversiones y arreglos, sin embargo, se conserva la regularidad más perfecta: el todo está gobernado por la voluntad soberana de Dios”

El dijo[11]: “Después de conocer la voluntad de Dios y obedecerle, el principal objetivo debe ser conocer algunos de Sus atributos de sabiduría, poder y bondad que evidencian las obras de Sus manos”. Y concluyó: “Es evidente que el conocimiento de las leyes naturales no significa otra cosa que el conocimiento de la mente de Dios en ellas expresadas”

Joule fue uno de los científicos más prominentes, de la lista de 717, que incluía a 86 becarios de la Royal Society, en firmar la Declaración de Estudiantes de Ciencias Naturales y Físicas, que transcribo a continuación[12]: “Nosotros, los abajo firmantes, Estudiantes de Ciencias Naturales, deseamos expresar nuestro sincero pesar de que las investigaciones sobre la verdad científica sean pervertidas por algunos en nuestros propios tiempos para ocasionar dudas sobre la Verdad y la Autenticidad de las Santas Escrituras. Concebimos que es imposible que la Palabra de Dios, como está escrita en el libro de la naturaleza, y la Palabra de Dios escrita en la Sagrada Escritura, se contradigan entre sí, por mucho que parezcan diferir. No olvidamos que la Ciencia Física no está completa, sino que solo está en una condición de progreso, y que en la actualidad nuestra razón finita solo nos permite ver a través de un espejo oscuro, y creemos con confianza, que llegará un momento en que se verá que los dos registros coinciden en cada detalle. No podemos dejar de lamentar que las Ciencias Naturales deberían ser vistas con sospecha por muchos que no las estudian, simplemente por la manera desaconsejada en que algunos las están oponiendo a la Sagrada Escritura. Creemos que es deber de todo Estudiante Científico investigar la naturaleza simplemente con el propósito de dilucidar la verdad, y que si encuentra que algunos de sus resultados parecen estar en contradicción con la Palabra Escrita, o más bien con sus propias interpretaciones de la misma, las cuales puede ser erróneas, no debe afirmar presuntuosamente que sus propias conclusiones deben ser correctas y que las declaraciones de la Escritura son incorrectas; sino más bien, déjelos uno al lado del otro hasta que a Dios le agrade que nos permita ver la forma en que pueden reconciliarse; y, en lugar de insistir en las aparentes diferencias entre la Ciencia y las Escrituras, sería mejor descansar en la fe sobre los puntos en los que están de acuerdo”

En su lápida está escrito[13]: “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar”, palabras de Jesús en el Evangelio de San Juan, cap. 9 verso 4.

 



[1] Royal Medal 1852: “Por su artículo sobre el equivalente mecánico del calor, impreso en Philosophical Transactions de 1850”.

[2] Copley Medal: Ver cuadro de texto en la biografía de Volta. Motivo: Por sus investigaciones experimentales sobre la teoría dinámica del calor.

[3] Joule, J. P. (1841) On a new Class of Magnetic Forces. [Lecture at the Victoria Gallery, Manchester, February 16, 1841 y publicado en ‘Annals of Electricity’, vol. viii, p. 219], en Joule, J. P. (1884) The scientific papers of James Prescott Joule. Vol. 1. The Physical Society of London (Publ.), Taylor & Francis (Impr.), pp. 46-53. P. 52: «Such a theory seems to me to afford a natural and complete expression of facts.  It supposes nothing which we cannot readily comprehend, except the existence and elementary properties of matter, which are necessarily assumed by every theory, and which the Great Creator has placed utterly beyond the grasp of the human understanding»

[4] Joule, J. P. (1843) On the Calorific Effects of Magneto-Electricity, and on the Mechanical Value of Heat. [Philosophical Magazine, serie 3, vol. xxiii, pp. 263,347 and 435; 21 august 1843], en Joule, J. P. (1884) The scientific papers of James Prescott Joule. Vol. 1. The Physical Society of London (Publ.), Taylor & Francis (Impr.), pp. 123-159. P. 158: «The grand agents of nature are, by the Creator's fiat, indestructible; and that Wherever mechanical force is expended, an exact equivalent of heat is always obtained»

[5] En latín, fiat significa “hágase”. Fiat del Creador es la acción creadora de Dios por medio de su palabra, de su orden. Ej: Fiat lux: Sea la luz (Gn. 1:3)

[6]  Joule, J. P. (1845) On the changes of Temperature produced by the Rarefaction and Condensation of air. [Philosophical Magazine, serie 3, may. 1845], en Joule, J. P. (1884) The scientific papers of James Prescott Joule. Vol. 1. The Physical Society of London (Publ.), Taylor & Francis (Impr.), pp. 172-189. P. 189: «Believing that the power to destroy belong to the Creator alone, I entirely coincide with Roger and Faraday in the opinion that any theory ehich, when carried out, demands the annihilation of force, is necessarily erroneous»

[7] Peter Mark Roget (1779-1869), fue un médico, físico, matemático, filólogo, teólogo natural y lexicógrafo inglés. Autor del quinto tratado Bridgewater: Fisiología animal y vegetal considerada con referencia a la teología natural, que se publicó en 2 volúmenes en 1834.

[8] Joule, J. P. (1847) On Matter, Living Force, and Heat. [A lecture at St. Ann’s Church Reading Room; and published in the Manchester ‘Courier’ newspaper, May 5 and 12, 1847], en Joule, J. P. (1884) The scientific papers of James Prescott Joule. Vol. 1. The Physical Society of London (Publ.), Taylor & Francis (Impr.), pp. 265-276. P. 269: «We might reason, a priori, that such absolute destruction of living force cannot possibly take place, because it is manifestly absurd to suppose that the powers with which God has endowed matter can be destroyed any more than that they can by created by man's agency»

[9] Ídem anterior, p. 272: «Indeed the phenomena of nature, whether mechanical, chemical, or vital, consist almost entirely in a continual conversion of attraction through space, living force, and heat into one another. Thus it is that order is maintained in the universe—nothing is deranged, nothing ever lost, but the entire machinery, complicated as it is, works smoothly and harmoniously. And though, as in the awful vision of Ezekiel, "wheel may be in the middle of wheel", and everything may appear complicated and involved in the apparent confusion and intricacy of an almost endless variety of causes, effects, conversions, and arrangements, yet is the most perfect regularity preserved— the whole being governed by the sovereign will of God»

[10] Se refiere a una visión que tuvo el profeta Ezequiel, la que se encuentra en Ezequiel 1:16: «su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda»

[11] Crowther, p. 138. Ver nota al pie nº 220.

[12] Joule J. P. y otros (1865) The declaration of students of the natural and physical sciences. Royal College of Surgeons of England. Ed. Simpkin, Marshall y Cia. Londres. P. 3: «We, the undersigned Students of the Natural Sciences, desire to express our sincere regret, that researches into scientific truth are perverted by some in our own times into occasion for casting doubt upon the Truth and Authenticity of the Holy Scriptures. We conceive that it is impossible for the Word of God, as written in the book of nature, and God’s Word written in Holy Scripture, to contradict one another, however much they may appear to differ. We are not forgetful that Physical Science is not complete, but is only in a condition of progress, and that at present our finite reason enables us only to see as through a glass darkly, and we confidently believe, that a time will come when the two records will be seen to agree in every particular. We cannot but deplore that Natural Science should be looked upon with suspicion by many who do not make a study of it, merely on account of the unadvised manner in which some are placing it in opposition to Holy Writ. We believe that it is the duty of every Scientific Student to investigate nature simply for the purpose of elucidating truth, and that if he finds that some of his results appear to be in contradiction to the Written Word, or rather to his own interpretations of it, which may be erroneous, he should not presumptuously affirm that his own conclusions must be right, and the statements of Scripture wrong; but rather, leave the two side by side till it shall please God to allow us to see the manner in which they may be reconciled; and, instead of insisting upon the seeming differences between Science and the Scriptures, it would be as well to rest in faith upon the points in which they agree». Ver: https://archive.org/details/b22371382/ chequeado el 09/09/2019.

[13] Imagen de la lápida con la inscripción visible en Wikipedia, James Prescott Joule gravestone.JPG: https://en.wikipedia.org/w/index.php?title=File:James_Prescott_Joule_gravestone.JPG, chequeado el 03/09/2019: "I must work the works of him that sent me, while it is day: the night cometh, when no man can work” S. JOHN. IX. 4.



jueves, 6 de septiembre de 2018

Científico Creyente nº 21- Blas Pascal

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Luego de los matemáticos, sigo con los físicos, aunque la mayoría también fueron matemáticos:


Físico creyente nº 1 (científico nº 21)



1.      Blaise Pascal (o también Blas) (1623-1662)

Un verdadero sabio. Fue un matemático, físico, filósofo y teólogo francés. Uno de mis favoritos. Él fue un hombre de fe toda su corta pero fructífera vida (39 años y 2 meses); pero luego de un accidente del cual salió milagrosamente salvo y una posterior visión una semana después, sus convicciones cristianas fueron multiplicadas. Se lo considera uno de los padres de la computación; precursor de la calculadora con su pascalina (en 1645, que funcionaba a base de ruedas y engranajes), hizo grandes aportes a la matemática, como perfeccionar el “método de inducción completa” para demostrar propiedades de los números naturales, descubrir el “teorema de Pascal” en geometría proyectiva, desarrollar la teoría de la probabilidad y la estadística, etc. Inventó la prensa hidráulica y la jeringa, aportó principios fundamentales al estudio de los fluidos, etc. ¡Todo antes de cumplir los veinticuatro años!

Se le ha dado su nombre a la unidad de medida de la presión en el Sistema Internacional de Unidades, el pascal (escuchamos en las noticias cuántos “hectopascales” hay de presión atmosférica, hecto=cien), al “Principio de Pascal” (sobre cómo se transmite la presión en los fluidos), al “triángulo de Pascal” (un conjunto de números naturales ordenados en forma triangular bajo determinadas reglas y que aporta aplicaciones algebraicas), un lenguaje de programación (de alto nivel y con un gran número de aplicaciones para enseñar la programación con un método disciplinado y sistemático) y a la “apuesta de Pascal”.

Ésta última, expresada en el Artículo II de sus Pensamientos, titulado “De cómo es más ventajoso creer lo que enseña la religión cristiana”, se la plantea en términos de probabilidades y de principios lógicos y la resumo así: con respecto a la existencia hay dos posibilidades: o Dios existe o no existe. Con respecto a la creencia también: o creemos en Dios, o no lo hacemos. Tenemos cuatro combinaciones:

ü  Si Dios no existe, y apostamos a creer que sí existe, entonces (si no hay vida después de ésta o recompensa eterna) no perdemos nada.
ü  Si Dios no existe, y apostamos a creer que no existe, entonces, aunque “ganemos” la apuesta, al final de la vida no ganamos nada porque ni nos enteramos.
ü  Si Dios existe y nosotros apostamos (por incredulidad) a que no existe, entonces lo perdemos todo y viviremos una eternidad separados de Dios.
ü  Si Dios existe, y apostamos a que así es, estamos ganando la vida eterna y la felicidad.

Por supuesto, Pascal tenía la convicción absoluta que da Dios de que Él existe (Fe es, según la Biblia: “certeza de lo que se espera, convicción de que algo que Dios promete se cumplirá”); planteaba esta apuesta para hacer pensar a los que no creían.

En “Vida de Pascal[1], una biografía escrita por su hermana Gilberte Pascal, nos enteramos que Pascal perdió a su madre a la edad de tres años y que su padre, al reconocer la inteligencia precoz de su hijo, se ocupó personalmente de su educación, de tal forma que Blaise nunca fue a ningún colegio ni tuvo otro maestro. Durante sus primeros doce años su padre no quiso enseñarle matemáticas para que se ocupe de estudiar las letras, así que el joven Pascal, intrigado preguntó qué era aquella ciencia que su padre había prometido enseñarle luego de completar sus estudios de latín y griego, a lo que el padre le dijo que era un medio para construir figuras exactas y para encontrar las proporciones que tenían entre sí, prohibiéndole hablar y pensar de ella hasta su debido tiempo. Sin embargo, en sus horas de recreo comenzó a dibujar con carbón sobre el piso figuras que él imaginó y nombró, ya que no conocía nada al respecto. Pronto elaboró definiciones, axiomas y demostraciones. Grande fue la sorpresa de su padre cuando un día lo descubre enfrascado en lo que es la trigésimo segunda proposición del primer libro de Euclides, cosa que por supuesto Blaise no conocía de antemano. Esto motivo al padre a entregarle el libro “Elementos de Euclides”, el cual lo leyó y entendió sin necesidad de ninguna explicación. Cuatro años más tarde escribió un Tratado de las Cónicas, una obra que maravilló a los sabios de la época.

En dicha biografía Gilberte Pascal cuenta que la salud de su hermano fue muy precaria desde los dieciocho años hasta su muerte y que a partir de los veinticuatro años ya no trabajó más en la “ciencia del hombre”, para dedicarse por el resto de sus días a Dios; lo dice así: “…cuando aún no contaba veinticuatro años, creó la providencia divina una ocasión para que se viera obligado a leer textos piadosos, y mediante aquella lectura Dios le esclareció de tal manera que él comprendió perfectamente que la religión cristiana nos compromete a no vivir sino para Dios y a no tener más meta que la suya; y tan evidente, necesaria y útil le pareció esta verdad, que puso término a todas sus investigaciones, de manera que desde entonces renunció a los demás conocimientos, para dedicarse únicamente a lo único que Jesucristo considera necesario”. A partir de los treinta años “Empleaba todo su tiempo en la oración y en la lectura de la Sagrada Escritura, que le proporcionaba un placer increíble”, afirma Gilberte, añadiendo que “se había entregado a ella tan intensamente que se la conocía de memoria”. Desde los treinta y cinco años en adelante ya no pudo seguir trabajando debido a la profundización de su enfermedad. Veinticuatro horas antes de morir, ya moribundo, tomó la comunión, recibió la extremaunción y dijo sus últimas palabras, ¡Que Dios no me abandone nunca!

Entre muchas otras cosas referidas a la fe, Pascal dijo en “Pensamientos”, en el Artículo IX llamado “De Jesucristo”[2]: 

«Jesucristo es un Dios a quien uno se acerca sin orgullo, y bajo el cual uno se humilla sin desesperación»

En el mismo Artículo dice: 

“Los dos testamentos se refieren a Jesucristo, el antiguo como en espera, el Nuevo como en modelo, los dos como su centro”

Su obra principal, Pensamientos, aunque inconclusa, es considerada uno de los grandes monumentos de la literatura francesa. En ella hace una profunda apología o defensa de la fe cristiana.

Por último, un párrafo de sus Pensamientos que derriba el deísmo (Dios existe y creó el universo físico, pero no interfiere con él) y el ateísmo (Dios no existe): 

El conocimiento de Dios sin el de nuestra miseria provoca a orgullo. El conocimiento de nuestra miseria sin el de Jesucristo provoca a la desesperación. Pero el conocimiento de Jesucristo nos salva del orgullo y de la desesperación, porque en él encontramos a la vez a Dios, a nuestra miseria, y el camino de repararla.
Nosotros podemos conocer a Dios sin conocer nuestras miserias, y nuestras miserias sin conocer a Dios; y hasta conocer a Dios y nuestras miserias, sin conocer el medio de salvarnos de las miserias que nos abruman. Pero no podemos conocer a Jesucristo sin conocer a la vez a Dios y a nuestras miserias, y el remedio de nuestras miserias, porque Jesucristo no es sólo Dios, sino el Dios reparador de nuestras miserias.
Así todos los que buscan a Dios fuera de Jesucristo y que se detienen en la Naturaleza, o no encuentran ninguna luz que les satisfaga, o bien llegan a formarse un medio de conocer a Dios, y de servirle, sin mediador, con lo cual caen en el deísmo o en el ateísmo, que son dos cosas que la religión cristiana aborrece casi igualmente.
Debe, pues, tenderse únicamente a conocer a Jesucristo, puesto que él solo puede permitirnos conocer a Dios de una manera que nos sea útil.
Es él el verdadero Dios de los hombres, es decir, de los miserables y pecadores. Él es el centro y el objeto de todo; y quien no le conoce, no conoce nada en el orden del mundo, ni en sí mismo. Porque, no solamente no conocemos a Dios sino a través de Jesucristo, pero tampoco nos conocemos a nosotros mismos sino a través de Jesucristo.
Sin Jesucristo el hombre está necesariamente en el vicio y en la miseria; con Jesucristo, el hombre está exento de vicio y miseria. En él residen todas nuestras virtudes y toda nuestra felicidad. Fuera de él no hay más que vicio, miseria, tinieblas, desesperación, y no vemos más que oscuridad y confusión, en la naturaleza de Dios y en nuestra propia naturaleza”[3]

No podemos finalizar con Pascal sin hablar del “Memorial”. El lunes 23 de noviembre de 1654, cuando Pascal tenía treinta y un años tuvo una experiencia que sólo se conoció después de su muerte al hallársele un fragmento de papel cocido dentro de su chaqueta cuidadosamente escrito. Se cuenta que tuvo un accidente del que salió ileso milagrosamente y dos semanas más tarde tuvo una visión de dos horas; al terminar escribió el Memorial que decía aproximadamente: 

Año de gracia de 1654, lunes, 23 de noviembre…; desde alrededor de las diez y media de la noche hasta las doce y media.
FUEGO. El Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, no el dios de los sabios y filósofos. Certeza, certeza. Sentimiento. Alegría. Paz. Dios de Jesucristo. Mi Dios y su Dios. Su Dios será mi Dios. Olvido del mundo y de todo, excepto de Dios. Él sólo es encontrado por los caminos enseñados en el Evangelio. Esplendor del alma humana. Padre justo a quien el mundo no ha conocido, pero yo sí que te he conocido. Alegría, alegría, alegría, lágrimas de alegría. … Dios mío, ¿me abandonarás? Que no me aparte de Él jamás. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Jesucristo. Jesucristo.  Yo me he separado de Él; he huido de Él; le he negado y crucificado. Que no me aparte de Él jamás. Él está únicamente en los caminos que se nos enseñan en el Evangelio: abnegación interior; renuncia total, completa… Una alegría eterna en comparación de un día de sufrimiento en la tierra. No olvido tus palabras. Amén»[4]
   


[1] Véase “Vida de Pascal”, por Gilberte Pascal, págs. 29-70, incluída en “Blaise Pascal, Pensamientos”, Editorial Losada S. A., 2003.
[2] Pascal, Blaise, Pensamientos, Traducción de D’Ors, Eugenio, Artículo IX, punto IV, pág. 147, Editorial Losada S. A., Buenos Aires, 2003.
[3] Ídem anterior, Artículo XIV, punto VII, pág. 183-184.
También disponible en internet del libro Pensamientos de Pascal sobre la religión, págs. 136-137, traducido al español por Don Andrés Boggiero, Oficial del Regimiento de Infantería de la Princesa, Edición Viuda de Blas Miedes, Zaragoza, 1790, p. 319. Ver:
[4] Véase, por ejemplo (cita en francés, artículo en inglés): Calin Mihailescu, Corpus Epochalis. Mysticism, Body, History, http://www.pum.umontreal.ca/revues/surfaces/vol1/mihaile.html consultado el 29/06/2016 o citado en español por Gerhard Lohfink en el capítulo “La muerte no es la última palabra” , págs. 11-54, del libro “Pascua y el hombre nuevo” de G. Lohfink,  A. Vögtle,  R. Schnackenburg, W. Pannenberg, Colección Alcance, N° 29, Editorial Sal Terrae, España, 1983; véase: http://mercaba.org/FICHAS/ESCATO/la_muerte_no_es_la_ultima_palabr.htm consultado el 29/06/2016.

viernes, 20 de abril de 2018

Científico creyente nº 20 – Laurent Lafforgue


Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemático creyente nº 20


20.   Laurent Lafforgue (n. 1966)

Un matemático francés que recibiera en 2002, a los 35 años de edad, la medalla Fields (Medalla Internacional para Descubrimientos Sobresalientes en Matemáticas). La Medalla Fields la recibió por su trabajo, presentado el 24 de mayo de 2000 en París, con el cual resolvió una de las conjeturas de Langlands acerca de una rama de la teoría de números[1]. El programa Langlands conecta diferentes teorías matemáticas a priori muy remotas. Lafforgue ya había recibido en el 2000 el premio Clay Research Award (del Clay Mathematics Institute) por esa misma temática. Es profesor permanente del Institut des Hautes Études Scientifiques (I.H.É.S.; Instituto de Estudios Científicos Avanzados) y director de investigación del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS; Centro Nacional de Investigaciones Científicas), uno de los cinco centros de investigaciones más importantes del mundo.
La Medalla Field (Field Medal) es un premio otorgado desde 1936 cada 4 años (salvo por la interrupción durante la guerra mundial) por la Unión Matemática Internacional (IMU) a entre 2 a 4 matemáticos menores de 40 años, fundada por el matemático canadiense John Charles Fields. Se lo considera como el Nobel de Matemática (ya que no existe en esta disciplina). Ver página oficial, International Mathematical Union (IMU); Fields Medal Details: http://www.mathunion.org/general/prizes/fields/details/ 

Lafforgue no solo expresa su fe en Jesucristo, él argumenta que la fe cristiana y la ciencia van imperiosamente de la mano. Él dijo[2] al recibir la medalla Fields: “Mi relación con Dios es poco emocional; la razón desempeña un papel muy importante. Busco lo más profundo, lo más importante. La fe tiende a la verdad y la ciencia también. No se puede investigar sin creer en la existencia de la verdad... En matemáticas, nunca hay que perder de vista los problemas centrales; lo mismo sucede en cuanto a la fe: siempre tuve el profundo sentimiento de que existe lo más esencial de todo: Cristo”, luego remató: “Amo a Cristo, amo a la persona de Cristo”.
Ma relation à Dieu est peu émotionnelle, la raison y joue un grand rôle. Je recherche ce qui est le plus profond, le plus important. La foi tend à la vérité. La science aussi. On ne peut faire de la recherche sans croire à l'existence de la vérité...En mathématiques, il ne faut jamais perdre de vue les problèmes centraux; pour la foi, c'est pareil: j'ai toujours eu le sentiment profond qu'il y a ce qui est le plus essentiel de tout: le Christ. Et je crois pouvoir dire: J'aime le Christ. J'aime la personne du Christ. Lafforgeue.

En una conferencia universitaria en Notre Dame[3]  realiza una profunda fundamentación de que la revelación judeo-cristiana es la base de la vitalidad de la educación a partir del origen y desarrollo de la Universidad; allí dice entre otras cosas: “Debido a que todas las cosas son creadas por Dios, todas merecen ser estudiadas. Debido a que todas las cosas fueron creadas por Dios, están todas relacionadas con lo absoluto”.
Parce que toutes choses sont créées par Dieu, toutes méritent d'être étudiées. Parce que toutes choses sont créées par le Dieu unique, toutes sont en relation avec l'absolu.

Desde el 2004 se interesa y participa críticamente en el devaluado sistema educativo francés; invitado a principios de noviembre de 2005 a formar parte del Alto Consejo para la Educación por voluntad expresa del entonces Presidente Jacques Chirac, después de pocos días renunció por sus posiciones poco conciliadoras, pues había dicho que el principal responsable de la destrucción de la escuela francesa (laica y republicana, se entiende) era el Estado mismo. En un escrito llamado Le Christ est la vérité, fondement d’un enseignement catholique[4]  (Cristo es la verdad, el fundamento de la educación católica) Lafforgue dice que la crisis educativa consiste en cinco pérdidas: en la transmisión de la vida, en la transmisión de la fe, en la transmisión de la racionalidad, en la transmisión de la cultura y en la transferencia de conocimientos. En ese texto exhorta, especialmente a los colegios confesionales cristianos a volver a las Escrituras, a poner a Jesucristo en primer lugar, a buscar la sabiduría en la lectura de los Proverbios, Eclesiastés, etc.
En uno de sus escritos dice[5]: “Las personas que me conocen saben que este compromiso mío tiene algo de paradójico pues, por encima de mi condición de matemático, de mi interés apasionado por la literatura y de mi amor por Francia y por su lengua, yo pongo la fe en Jesucristo y mi fidelidad confiada a la Iglesia católica, a través de la cual he recibido esta fe: cosas que con frecuencia me sitúan en una posición crítica con respecto a la Francia republicana y laica y, aún más, con respecto a una sociedad secularizada en la que me siento extranjero. Y, a pesar de esto, defiendo la escuela republicana...”.

En el año 2007 escribió el libro La débâcle de l'école: Une tragédie incomprise[6] (La debacle de la escuela: una tragedia no comprendida).



[1] Véase Laurent Lafforgue, lauréat 2002 de la médaille Fields, nota de Adélaïde Robert  para el Centre National de la Recherche Scientifique, CNRS Le Journal,  Nov/Dic 2012: http://www2.cnrs.fr/journal/970.htm
[2] Citado en: La foi pour les petits et les grands (La fe es para pequeños y grandes), devocional de La Bonne Semence, (La Buena Semilla), 7 de agosto de 2012, © Editorial La Buena Semilla, 1166 Perroy (Suiza), en francés: http://www.bpcbs.com/cal/2008/20080807.html.
[3] Lafforgue, Laurent, Conferencia Universitaria en Notre Dame: La recherche fondamentale atelle un sens? Quelques remarques d'un mathématicien catholique. En: http://www.ihes.fr/~lafforgue/textes/ConferenceUniversiteNotreDame.pdf
En inglés, traducción de Hélène Wilkinson: Does Basic Research Have Meaning? A Few Remarks by a Catholic Mathematician (¿La investigación básica tiene un significado? Unas Pocas Observaciones por un Matemático Católico) disponible en: http://www.ihes.fr/~lafforgue/textes/ConferenceLafforgueNotreDameTraduction.pdf
[4] Lafforgue en Poissy, session annuelle de l’ADDEC, 19/11/2009 transcripta por Louis Charles en Le temps d'y penser, © 2013 Le temps d'y penser, el 31/01/2012, disponible en:
[5] Entrevista a Lafforgue a cargo de Luca Doninelli en Grandes entrevistas. Educar es
ayudar a los jóvenes a entrar en su propia humanidad de la Revista Huellas, © Asociación Cultural Huellas, revista internacional de Comunión y Liberación, disponible en línea:
[6] Laurent Lafforgue, Liliane Lurçat; La débâcle de l'école: Une tragédie incomprise, Edición: François-Xavier de Guibert - OEIL, 2007 - 248 pág. ISBN 9782755401929