martes, 31 de marzo de 2026

34. Científico creyente nº 34 – James Clerk Maxwell (1831-1879).

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Físico nº 14; creyente nº 34

34.                      James Clerk Maxwell (1831-1879).

 

Físico escocés conocido principalmente por haber desarrollado la teoría electromagnética, que unifica consistentemente los conceptos de electricidad y magnetismo (e incluso óptica).  Recibió el Premio Smith para estudiantes de Cambridge (1854), el Premio Adams (1857) por su investigación sobre la estabilidad del movimiento de los anillos de Saturno, la medalla Rumford[1] en 1860 y la medalla Keith (1869) de la Real Sociedad de Edimburgo. Fue el primer “Cavendish Professorship of Experimental Physics”, es decir, el primer profesor a cargo del Laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge (1871-1879) hasta su muerte.

El listado de profesores Cavendish es el siguiente[2]:

ü  James Clerk Maxwell (1871-1879)

ü  Lord Rayleigh (1879-1884)

ü  J. J. Thomson (1884-1919)

ü  Lord Rutherford (1919-1937)

ü  William Lawrence Bragg (1938-1953)

ü  Nevill Mott (1954-1971)

ü  Brian Pippard (1971-1984)

ü  Sam Edwards (1984-1995)

ü  Richard Friend (1995-2020)

ü   Nicola Marzari (2025-presente)

 

Einstein consideraba los logros de Maxwell como los más profundos y fructíferos que la física experimentó desde la época de Newton. De hecho, puede decirse que, en la historia de la física, los nombres de Newton, Maxwell, y Einstein sobresalen entre los de muchos otros brillantes científicos.

La influencia de las ideas de Maxwell es fundamental, ya que en ellas se basan la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica. También contribuyó a la teoría de los colores y la termodinámica.

En un artículo titulado James Clerck Maxwell: His Life and his Faith (James Clerck Maxwell: Su vida y su fe), el Dr. George W. Benthien escribió[3]:

Maxwell era muy amado por sus amigos y asociados. Era admirado por sus modales amables, su preocupación por los demás y su integridad. También tenía un delicioso sentido del humor (…) Maxwell poseía una fe cristiana profundamente arraigada, que tuvo un gran papel en su ciencia y en sus relaciones con los demás. Conocía de memoria grandes porciones de la Biblia y lideraba oraciones diarias con sus sirvientes y equipo.

Maxwell was greatly loved by his friends and associates. He was admired for his gentle manner, his concern for others, and his integrity. He also had a delightful sense of humor … Maxwell possessed a deeply rooted Christian faith that played a big part in both his science and his relations with others. He knew large portions of the Bible for memory and led daily prayer with his servants and staff

La entereza moral de Maxwell y la solidez de su fe fueron puestas a prueba durante el curso del cáncer abdominal que lo llevó a una dolorosa muerte a la temprana edad de 48 años. Según los testimonios, jamás se quejó de su enfermedad y su única preocupación fue quién cuidaría de su esposa, también enferma desde hacía tiempo.

En una excelente conferencia ante la Asociación Británica de Bradford, Maxwell afirmó: "Ninguna teoría de la evolución puede darse para explicar la similitud de las moléculas... La ciencia es incompetente para razonar sobre la creación de la materia misma de la nada[4].

No theory of evolution can be formed to account for the similarity of molecules…Science is incompetent to reason upon the creation of matter itself out of nothing. Maxwell.

En las grandes puertas de roble de la entrada del famoso laboratorio Cavendish se inscribió, por consejo de Maxwell, quien como dijimos fue el primer profesor a cargo del laboratorio, la siguiente frase: “Magna opera Domini, exquisita in omnes voluntates ejus”, versión Vulgata[5] latina del salmo 111 verso 2: “Grandes son las obras del Señor, buscadas de todos los que las quieren”. Cuando en 1973 se realizaron las nuevas construcciones para el laboratorio, por pedido de otro científico (Andrew Briggs, que al momento era un estudiante de doctorado y del que hablaremos más adelante) se volvió a escribir en la puerta de caoba el mismo texto, pero en inglés[6].

Al morir Maxwell encontraron entre sus papeles personales uno que decía[7]:

«Dios Todopoderoso, que has creado al hombre a Tu propia imagen, y lo hiciste un alma viviente que te busca a Ti, y tiene dominio sobre Tus criaturas, enséñanos a estudiar las obras de Tus manos, para que podamos someter a la tierra a nuestro uso, y fortalecer nuestra razón para Tu servicio; y así recibir Tu Palabra bendita, para que podamos creer en Él, a quien has enviado, para darnos el conocimiento de la salvación y la remisión de nuestros pecados. Todo te lo pedimos en el nombre del mismo Jesucristo nuestro Señor»

Almighty God, who hast created man in Thine own image, and made him a living soul that he might seek after Thee, and have dominion over Thy creatures, teach us to study the works of Thy hands, that we may subdue the earth to our use, and strengthen our reason for Thy service; and so to receive Thy blessed Word, that we may believe on Him whom Thou hast sent, to give us the knowledge of salvation and the remission of our sins. All which we ask in the name of the same Jesus Christ our Lord.



[1] Rumford Medal. Motivo: Por sus investigaciones sobre la composición de colores, y otros documentos sobre óptica.

[2] University of Cambridge, Cavendish Laboratory, Nobel Prizes and Cavendish Professors, listado de profesores: https://www.phy.cam.ac.uk/about/our-history/nobel-prizes-and-cavendish-professors/, disponible al 31/03/2026

[3] Benthien, George W., James Clerck Maxwell: His Life and his Faith (James Clerck Maxwell: Su vida y su fe), 31/08/2009, recuperado de: https://web.archive.org/web/20120119223432/http://www.gbenthien.net/Maxwell/Maxwell.pdf, disponible al 31/03/2026

[4] James Clerk Maxwell, “Molecules” (Moléculas), publicado en la revista “Nature”, págs. 437-441, en septiembre de 1873, digitalizado por John van Wyhe, Ph.D., Universidad de Cambridge, en el 2001, The Victorian Web, Literature, history, & Culture in the age of Victoria:

http://www.victorianweb.org/science/maxwell/molecules.html, disponible al 31/03/2026

[5] En la Vulgata (traducción de la Biblia al latín en el 382 d.C. por Jerónimo) es el salmo n° 110, en la mayoría de las versiones es el n° 111.

[6] Véase, por ejemplo, Physics and Psalms (Física y Salmos), Science and belief, Ruth M. Bancewicz, 17/12/2010, en inglés: https://scienceandbelief.org/2010/12/17/172/, disponible al 31/03/2026

Fuente original: Pippard, Brian; The Cavendish Laboratory; European Journal of Physics, Vol. 8, n° 4; pág. 231; 1987.

[7] Cotterill, Henry, Obispo de Edimburgo, Does Science Aid Faith in Regard to Creation? (¿Qué dicen la ciencia y la fe en relación a la creación?), Hodder y Stoughton, Londres, 1883, pág. iv. Ver https://archive.org/stream/doesscienceaidf00cottgoog#page/n4/mode/1up, disponible al 31/03/2026





lunes, 23 de septiembre de 2024

33. Científico creyente nº 33 – Lord Kelvin (William Thomson) (1824-1907).

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Físico nº 13; creyente nº 33

 




33.                      Lord Kelvin (William Thomson) (1824-1907).

Físico y matemático británico, era el segundo hijo de James Thomson, profesor de matemáticas de la Universidad de Glasgow. 

Recibió la Medalla Copley[1] en 1883 por (1) su descubrimiento de la ley de la disipación universal de la energía; (2) sus investigaciones y eminentes servicios en física, tanto experimental como matemática, especialmente en la teoría de la electricidad y la termodinámica. 

También recibió la Royal Medal[2] (1856), la Medalla Keith (1864), la Medalla Albert (1879) y otros varios premios más. 

Formuló las dos leyes de la Termodinámica. Él creía que la disipación de la energía útil es una representación universal como la descripta en Salmos 102:25-27: “Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos.  Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados” e Isaías 51: 6a: “Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir”. Se apoyó en este concepto bíblico para elaborar la segunda ley de la termodinámica, basándose en dos de sus creencias más profundas: que la ley natural universal fue creada y es regida por el poder de Dios, y el mundo se está desarrollando progresivamente hacia un inevitable final[3]. Sobre la misma base bíblica, Kelvin creía que la vida sólo puede surgir de la vida (escribió varios libros contra la teoría de la evolución) y que todo fue diseñado y guiado por el Creador.

En 1904 fue nombrado rector de la Universidad de Glasgow; siempre comenzó su conferencia de la Universidad con una oración a Dios.

En una carta al diario británico The Times Kelvin escribió[4]:

«La ciencia afirma positivamente el poder creativo (de Dios)»

Lord Kelvin

y luego:

«No tengáis miedo de ser libres pensadores. Si usted cree con suficiente fuerza se verá obligado por la ciencia a la creencia en Dios, que es el fundamento de toda religión. Encontrará a la ciencia no antagónica, sino útil a la religión»

Lord Kelvin

En otra oportunidad dijo[5]: Pero abrumadoramente fuertes pruebas de inteligente y benévolo diseño se encuentran a nuestro alrededor, y si alguna vez perplejidades, sean metafísicas o científicas, nos alejan de ello por un tiempo, vuelven a nosotros con una fuerza irresistible, que muestra a través de la naturaleza la influencia de una voluntad libre, y nos enseña que todos los seres vivos dependen de un siempre actuando Creador y Gobernante.

En el “Curso Introductorio de la filosofía natural" dijo[6]: "Creemos que el poder de investigar las leyes establecidas por el Creador para mantener la armonía y la permanencia de Sus obras es el más noble  privilegio que se le ha concedido a nuestro estado intelectual" y siguió: "A medida que aumenta la profundidad de nuestra comprensión de las obras maravillosas de Dios, más fuertes son nuestros sentimientos de admiración y veneración en la contemplación de ellos y en el intento de acercarse a su Autor ... lo mismo ocurrirá con él (el estudiante serio) por su estudios y adquisiciones sucesivas es conducido a través de la naturaleza, al Dios de la naturaleza.


 



[1] Copley Medal: La Medalla Copley es el premio más antiguo (1731) y prestigioso de la Royal Society, se otorga anualmente por los logros sobresalientes en la investigación en cualquier rama de la ciencia. El premio alterna entre las ciencias físicas y biológicas (años pares e impares, respectivamente).

La han recibido entre otros: Oersted, Kelvin, Pasteur, Planck, Faraday, Rutherford, Einstein, Franklin, etc.

Ver página oficial, Copley Medal; The Royal Society: https://royalsociety.org/grants-schemes-awards/awards/copley-medal/

[2] Royal Medal 1856: “Por sus diversas investigaciones químicas relacionadas con la electricidad, el poder motriz del calor y otros temas”.

[3] Smith, Crosbie y Wise, M. Norton. (1989). Energy and Empire. A Biographical Study of Lord Kelvin. Cambridge University Press. Cambridge; pp. 331-332.

[4] Lord Kelvin on Religion and Science, Carta de agradecimiento de Kelvin al Rev. Henslow, pubicada en The Times, 2 de mayo de 1903. «Science positively affirms creative power...Do not be afraid of being free thinkers. If you think strongly enough you will be forced by science to the belief in God, which is the foundation of all Religion. You will find science not antagonistic, but helpful to Religion»  

Ver: Science Affirms Creative Power en: http://zapatopi.net/kelvin/papers/science_affirms_creative_power.html: 

[5] Lord Kelvin en el discurso presidencial ante la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, celebrada en Edimburgo en agosto de 1871: «But overpoweringly strong proofs of intelligent and benevolent design lie all round us, and if ever perplexities, whether metaphysical or scientific, turn us away from them for a time, they come back upon us with irresistible force, showing to us through nature the influence of a free will, and teaching us that all living beings depend on one ever-acting Creator and Ruler.» 

http://zapatopi.net/kelvin/papers/on_the_origin_of_life.html

[6] Thompson, Silvanus P. (2004). The Life of Lord Kelvin. American Mathematical Soc. Vol. 1, p. 246:

«We feel that the power of investigating the laws established by the Creator for maintaining the harmony and permanence of His works is the noblest privilege which He has granted to our intellectual state… As the depth of our insight into the wonderful works of God increases, the stronger are our feelings of awe and veneration in contemplating them and in endeavoring to approach their Author ... So will he [the earnest student] by his studies and successive acquirements be led through nature up to nature's God» 

martes, 23 de agosto de 2022

Científico creyente nº 32 – George Gabriel Stokes (1819 – 1903)

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Físico nº 12; creyente nº 32

Retrato de Stokes: Archivo Visual AIP Emilio Segrè, Colección E. Scott Barr

32.                           George Gabriel Stokes (1819 – 1903)

Matemático y Físico irlandés, hijo del Reverendo Gabriel Stokes. Ocupó el importante puesto de Profesor Lucasiano[1] de Matemáticas en la Universidad de Cambridge, entre 1849 y 1903. Fue secretario de la Royal Society de Londres durante treinta años y luego presidente por cinco años y presidente del Instituto Victoria (creado en 1865 para explorar la relación entre la religión y la ciencia) entre 1886 y 1903[2]. Recibió la medalla Rumford[3] en 1852 por su descubrimiento del cambio en la refrangibilidad de la luz y la medalla Copley[4] en 1893 por sus investigaciones y descubrimientos en ciencias físicas.

Investigó experimentalmente sobre casi todos los temas de física; se destacó en óptica, muy especialmente en el funcionamiento del ojo; también en la fricción en los fluidos, en la fluorescencia, en las órbitas planetarias, en la gravitación, en los rayos x, etc.  Hay una ley que lleva su nombre (sobre la fricción de un objeto que se mueve en un fluido viscoso). Se sabe claramente que toda su investigación la hizo con la certeza de que la naturaleza es obra de Dios, y que sus leyes funcionan  según Su voluntad y que si Él lo quería podía cancelarlas[5].

Publicó Natural Theology[6] (Teología Natural), un volumen basado en las Conferencias Gifford (establecidas por Lord Adam Gifford “para promover y difundir el estudio de la Teología Natural en el sentido amplio del término, en otras palabras, el conocimiento de Dios”[7]) que el dictó en 1891. En la página oficial de las conferencias[8] se encuentra el texto completo; allí Josipa Petrunic, de la Universidad de Edimburgo, realiza un resumen en el que afirma que Stokes “se centró en la cuestión del diseño divino, al que definió como voluntad y creación de Dios. Para Stokes el Diseño contrasta con el materialismo, que postula que toda la vida y todos los fenómenos inorgánicos son causadas por las leyes naturales, y nada más. Stokes refuta esa opinión con el argumento de que una concepción materialista del universo no puede explicar por qué existen ciertas leyes naturales, tales como la ley de la gravitación… Stokes argumenta… (a favor de) un Dios que creó las cosas funcionales y bellas para el bienestar físico y psicológico de sus criaturas… Stokes se interesa especialmente en la crítica de la visión materialista de la vida que él piensa que se engendra en la selección natural darwiniana. Él también tiene un especial interés en destacar el papel que la Revelación cristiana desempeña al afirmar la limitación de los tipos de conocimiento que los científicos creen que pueden hacer. Un hombre profundamente religioso y un renombrado físico y matemático”.

Al leer su Teología Natural se hace evidente que Stokes era un cristiano practicante y muy conocedor de la Biblia.

Un párrafo de dicho libro dice[9]: “Aquí la enseñanza cristiana viene en nuestra ayuda. De hecho, representa a Dios como Aquel a quien ningún hombre ha visto ni puede ver, como morando en la luz a la cual ningún hombre puede acercarse. Pero también nos habla de Aquel [Jesucristo] en quien se unieron las naturalezas divina y humana, quien, siendo hombre, puede compadecerse de nosotros, y sernos inteligible, y quien, siendo también Dios, puede exhibirnos el carácter del Dios invisible, en la medida en que la finitud de nuestra naturaleza humana puede aceptarlo”

Here the Christian teaching comes to our aid. It does, indeed, represent God as One whom no man hath seen nor can see, as dwelling in the light which no man can approach unto. But it also tells us of One in whom the Divine and human natures were united, who, being man, can sympathise with us, and be intelligible to us, and who, being also God, can exhibit to us the character of the invisible God, in so far as the finiteness of our human nature can take it in.



[1] Ver nota en biografía de Isaac Barrow

[2] Biografía de George Gabriel Stokes, en Gifford Lectures, por Josifa Petrunic, http://www.giffordlectures.org/Author.asp?AuthorID=160

[3] Rumford Medal: ver cuadro de texto en página 179.

[4] Copley Medal: Ver cuadro de texto en la página 25.

[5] Stokes, citado por John Polkinghorne en “Science and Providence” (Ciencia y Providencia), pág. 54, Templeton Foundation Press, 2005.

[6] G. G. Stokes, Natural Theology, ediciones Adam and Charles Black, 1891.

[7] Conferencias Gifford, Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Conferencias_Gifford

[9] Stokes, Natural theology, pp. 227-228.