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"Me basta con examinar una brizna de hierba, o un puñado de tierra, para confirmar la existencia de Dios"
Isaac Newton

viernes, 18 de agosto de 2017

Científico creyente 7

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemático creyente nº 7

7.        Leonhard Euler (1707-1783).

Matemático y físico. Se lo considera el principal matemático del siglo XVIII y como uno de los más grandes de todos los tiempos.
Su padre era pastor calvinista y su madre, hija de otro pastor cristiano.  Euler estudiaba teología, griego y hebreo siguiendo los deseos de su padre que llegase a ser también pastor. Johann Bernoulli (1667-1748), famoso matemático, médico y filólogo suizo, ayudó a convencer a su padre de que Leonhard estaba destinado a ser un gran matemático. Se dice que el conde de Laplace decía: Lisez Euler, lisez Euler; c’est notre maître à tous (“Lean a Euler, lean a Euler; él es el maestro de todos nosotros”). Las obras completas de Euler ocupan 80 volúmenes.

Gran parte del conocimiento que tenemos de las creencias religiosas de Euler se deduce de su obra Cartas a una Princesa Alemana, así como de un trabajo anterior llamado Rettung der Göttlichen Offenbahrung Gegen die Einwürfe der Freygeister (Defensa de la revelación Divina frente a las objeciones de los Librepensadores). Estos trabajos muestran a Euler como un cristiano convencido que defendía la interpretación literal de la Biblia (su obra Rettung era principalmente una discusión en defensa de la inspiración divina de las escrituras).

Una frase en su “Cartas…” dice: “Dios, luego de crear el mundo, organizó el curso de los acontecimientos, a fin de que cada hombre deba estar colocado en cada instante en las circunstancias a él más saludable. ¡Feliz el hombre que tiene la sabiduría para convertirlas a su buena cuenta!”[1]
God, when he created the world, arranged the course of all events so that every man should be every instant placed in circumstances to him most salutary. Happy the man who has wisdom to turn them to good account! Euler

Él nos dejó, entre otras, la frase[2]:
«El tejido del universo es el más perfecto y obra de un Creador sapientísimo»





[1] Euler, (1768- 1772) Letters to a Princess of Germany (Cartas a una princesa de Alemania), 3 vols.
[2] Euler (1740) en un apéndice de su trabajo: “Method of Finding Curves that Show Some Property of Maximum and Minimum (Método de búsqueda de curvas que muestran alguna propiedad de máxima y mínima), citado por P. J. Nahin en Dr. Euler's. Fabulous Formula: Cures Many Mathematical Ills (La fabulosa fórmula del Dr. Euler: cura muchos males matemáticos), Princeton University Press. Princeton, 2006; en el capítulo: “Euler: The Man and the Mathematical Physicist” (Euler: el hombre y el matemático físico), disponible en: http://www.ega-math.narod.ru/Bell/Euler.htm

jueves, 17 de agosto de 2017

Científicos creyentes 6

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemático cristiano nº 6

6.          Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716)

Filósofo, matemático, jurista, bibliotecario y político alemán.
Fue considerado un “genio universal” por sus propios contemporáneos[1] y luego reconocido como “El último genio universal”, es decir, el último que aún tenía la capacidad de abarcar todas las áreas del conocimiento y contribuir a ellas con ideas nuevas y originales[2]. Perdió a su padre cuando apenas contaba con seis años de edad. A los 28 años era uno de los más ilustres sabios de su época. Es el fundador de la Academia de Berlín. Realizó profundas e importantes contribuciones en las áreas de metafísica, epistemología, lógica, filosofía de la religión, así como a la matemática, física, geología, jurisprudencia e historia. Denis Diderot, el filósofo francés, opuesto en su pensamiento a Leibniz, escribió: "Quizás nunca haya un hombre leído tanto, estudiado tanto, meditado más y escrito más que Leibniz... Lo que ha escrito sobre el mundo, sobre Dios, sobre la naturaleza y sobre el alma es de la más sublime elocuencia. Si estas ideas hubieran sido expuestas con los colores de Platón, el filósofo Leibniz no le cedería en nada al filósofo de Atenas"[3]
Jamais homme peut-être n'a autant lu, autant étudié, plus médité, plus écrit que Leibniz... Ce qu'il a composé sur le monde, sur Dieu, sur la nature, sur l'âme, comportait l'éloquence la plus sublime. Si ces idées avaient été exposées avec le coloris de Platon, le philosophe de Leibniz ne le céderait en rien au philosophe d'Athènes. Diderot.

Inventó el cálculo infinitesimal, independientemente de Newton, y su notación es la que se emplea desde entonces.

Sin embargo, los últimos años de su vida los dedicó a la filosofía y la religión, escribiendo sus más famosas obras, La Monadología, La Teodicea y Nuevos Ensayos. Era un defensor y promotor del cristianismo.

Comparto algunas de sus muchas frases:

«A la humanidad, la armonía preestablecida por la Divina Providencia parece ser casualidad»[4]  
To mankind, the harmony pre-established by Divine Providence appears to be chance. Leibniz

«Dios es la razón final de la salvación, de la gracia, de la fe y de la elección en Jesucristo» [5]
God is the final reason of salvation, of grace, of faith and of election in Jesus Christ

«Y él es (Dios) por su parte, no solamente lo que un inventor respecto de su máquina, como lo es respecto a las demás criaturas, sino lo que un príncipe con sus súbditos, y aun lo que un padre con sus hijos»[6]
Gottfried Leibniz




[1] Moreno Villa, Mariano, Filosofia. Vol. IV. Historia de la Filosofía Moderna y Contemporánea, editorial MAD S.L., Sevilla, 2003, pág. 79
[2] Fischer, Ernst Peter, Aristóteles, Leonardo, Einstein y Cía., Ediciones Robinbook, Barcelona, 2006, pág. 143
[3] Diderot, Denis y d' Alembert, Jean Le Rond, Encyclopédie ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, Volumen 19, (Enciclopedia o diccionario razonado de las ciencias, las artes y artesanías), chez Pellet, imprimeur-libraire, rue des Belles Filles, Ginebra, 1777, pág. 807.
[4] Leibniz, citado por Scardovi, Italo, en la revista Statistica, año LXV, n. 1, 2005, con el título: “Time and chance: a statiscal hendiadys” (Tiempo y oportunidad, una estadística hendíadis), pág. 23, disponible en http://rivista-statistica.cib.unibo.it/article/view/75/71 (hendíadis: figura retórica, “uno mediante dos”)
[5] Leibniz, Gottfried; Theodicy, Essays on the Goodness of God, the Freedom of Man and the Origin of Evil (Teodicea, Ensayos sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal). Disponible a través del Proyecto Gutenberg en https://www.gutenberg.org/ebooks/17147, consultado el 10 de febrero de 2015.
[6] Leibniz, traducción de Zozaya, Antonio, La Monadología, impreso por R. Angulo, Madrid, 1889, 2ª ed., sección LXXXIV, pág. 34 (se le han quitado un par de tildes respecto del texto en castellano antiguo). Disponible en la web http://fama2.us.es/fde/ocr/2006/monadologia.pdf

miércoles, 16 de agosto de 2017

Científicos creyentes 5

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemático cristiano nº 5
5.        Sir Isaac Newton (16421727).


Físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés, autor de los Principia mathematica, donde describió la ley de gravitación universal y estableció las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan su nombre. Lo he colocado en la sección de matemáticos, porque es uno de los más brillantes, pero quizás debería estar en la sección de los físicos, ya que es llamado “el padre de la Física clásica” o también “el padre de la mecánica moderna”. En esa época la mayoría de los científicos que se dedicaban a la matemática también lo hacían a la física, la química, la astronomía, la biología, y también a la religión, ya que el estudio no estaba tan segmentado o especializado como hoy día. Es decir, el estudio de la naturaleza era integral. Y la matemática es una herramienta fundamental para el desarrollo de las otras ciencias.

Sin duda Newton fue un genio. Otros famosos descubrimientos científicos: trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica y desarrollo del cálculo matemático (o cálculo infinitesimal). Postuló la teoría corpuscular de la luz; en ella la luz es considerada como un flujo de pequeñísimas partículas materiales que al chocar con el ojo producían la sensación luminosa. Esta teoría se enfrentaba a la teoría ondulatoria del holandés Christian Huygens, en la que la luz es una onda, como el sonido, la cual, si bien en el momento no prosperó, debido a la trayectoria de Newton, con el tiempo se fue imponiendo hasta llegar al momento actual en la que ambas teorías tienen parte de razón: la luz consiste en pequeñísimas partículas, pero no de materia, sino de energía, llamados fotones, que producen una onda electromagnética. Postuló que los colores que se producían cuando la luz atravesaba un prisma no eran producto de la naturaleza del prisma, como se creía, sino que el prisma “desnuda” la composición interna de la luz. Es decir que la luz blanca (que viene del sol) está formada por un espectro que abarca una extensa gama de colores; Newton identificó siete zonas, que son los siete colores (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo, violeta). Se cree que Newton nombró una zona como índigo (o añil), una variedad oscura y profunda del azul, porque consideraba que la naturaleza era perfecta, y el siete, el número de colores que forman la luz, es bíblicamente el número que representa la perfección.

Con respecto al cálculo matemático, desarrollado al mismo tiempo que Leibniz, y que hoy se enseña en las universidades (límites, derivadas e integrales), fue un ingenioso invento de Newton para poder aplicarlo al estudio del movimiento (física).

Escribió más sobre Teología y Biblia que sobre Ciencia. Hay muchas frases famosas que hablan de la fe de Newton, una de ellas dice:
«No hay filosofía más sublime que la conocida con el nombre de Sagrada Escritura»
Sir Isaac Newton
Son conocidas sus “cuatro cartas”[1] en respuesta al pedido de consejo de parte del Reverendo Dr. Richard Bentley, quien escribió “Refutación del ateísmo” basándose en la visión newtoniana. En esas cartas Newton expone su pensamiento acerca de cómo desde la ciencia se puede afirmar la fe en la DeidadEn la primera de dichas cartas comienza diciendo[2]: Cuando escribí mi Tratado acerca de nuestro sistema (del Mundo) tuve la vista puesta sobre principios tales que pudieran ayudar a los hombres reflexivos en su creencia en una deidad, y nada puede hacerme más feliz que encontrarlo útil para ese propósito”

En su famoso libro, Principios Matemáticos de la Filosofía Natural (conocido como Principia) escribió “Desde su verdadero poderío se deduce que el Dios verdadero es un Ser viviente, inteligente y poderoso; y de sus demás perfecciones, que él sea el poder supremo, o el más perfecto. Él es eterno e infinito, omnipotente y omnisciente, es decir, su duración se extiende desde la eternidad hasta la eternidad; y su presencia desde el infinito hasta el infinito; él gobierna todas las cosas, y sabe todas las cosas que son o pueden ser hechas. Él no es la eternidad o el infinito, sino eterno e infinito”[3]

También afirmó[4]:

«Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos, un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo no ha podido salir sino del plan de un Ser omnisciente y omnipotente»
Sir Isaac Newton
Algunos afirman que Newton no creía en la deidad de Jesucristo; si bien es posible que tuviese una visión particular sobre la relación entre Dios Padre y Jesucristo, Newton dijo:Dios hizo el mundo y gobierna de forma invisible, y nos ha mandado a amarlo y adorarle a él, y no hay otro Dios; a honrar a nuestros padres y maestros, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y a ser templados, justos y pacíficos, y ser misericordiosos incluso con las bestias. Y por el mismo poder por el cual Él dio la vida en un primer momento a todas las especies de animales, es capaz de revivir a los muertos, y ha resucitado a Jesucristo nuestro Redentor, que ha ido al cielo para recibir un reino, y preparar un lugar para nosotros, y es el siguiente en la dignidad de Dios, y puede ser adorado como el Cordero de Dios, y ha enviado el Espíritu Santo para que nos consuele en su ausencia, y al regreso reine largamente sobre nosotros”[5]

A continuación transcribo otras dos frases que muestran la convicción de Newton en la legitimidad y superioridad de la Biblia.

La primera[6]:

“Consideramos que las Escrituras de Dios son la filosofía más sublime, y hallo marcas más seguras de autenticidad en la Biblia que en cualquier historia profana”
Sir Isaac Newton
We account the Scriptures of God to be the most sublime philosophy. I find more sure marks of authenticity in the Bible than in any profane history whatever. Newton.

Y la segunda[7]:
«Ninguna ciencia está mejor certificada que la religión de la Biblia»
Sir Isaac Newton
No sciences are better attested than the religion of the Bible. Newton

En una carta a su amigo Abraham Shalom Yehuda[8], Albert Einstein dice[9]:
“Mi Querido Yahuda, Las escrituras de Newton sobre asuntos bíblicos me parecen en particular interesantes porque ellas se permiten la perspicacia profunda en la mente única y el proceso de pensamiento de este gran hombre. El origen divino de la Biblia es, para Newton, absolutamente seguro...”
My Dear Yahuda, Newton's writings on biblical matters seem to me particularly interesting because they afford deep insight into the unique mind and thought process of this great man. The divine origin of the Bible is, for Newton, absolutely certain…




[1] Newton, Sir Isaac, Four letters from Sir Isaac Newton to doctor Bentley. Containing some arguments in proof of a DEITY (Cuatro cartas de Sir Isaac Newton al Dr. Bentley conteniendo algunos argumentos en prueba de una Deidad), impreso por R. y J. Dodsley, Londres, 1756.
[2] Benitez, Hermes H, “Cuatro cartas de Sir Isaac Newton al doctor Bentley que contienen algunos argumentos a favor de la existencia de una deidad (1692-1693)” Revista de filosofía Diánoia, volumen XLIV, número 44, 1998; disponible en: http://dianoia.filosoficas.unam.mx/files/6113/6960/3507/DIA98_Newton.pdf
[3] Ver nota al pie n°56.
[4] Newton, citado por ejemplo en Ciencia y Dios. Testimonios de científicos del Boletín quincenal N° 362 de la Capellanía de la Universidad de Piura, Perú. Véase: http://udep.edu.pe/cmsfiles/cont/785/cont/files/capellania%20362.pdf
[5] Newton, según se cita en: “Memoirs of the Life, Writings, and Discoveries of Sir Isaac Newton” (Memorias de la vida, los escritos y los descubrimientos de Sir Isaac Newton) por Sir David Brewster, Edimburgo, Tomás Guardia & Co., 1855, Vol. II, 354. También disponible, en inglés, en The Newton Project, http://www.newtonproject.sussex.ac.uk/view/texts/normalized/THEM00009
[6] Newton, citado en “Los hombres de ciencia, los hombres de Dios” por el Dr. Henry M. Morris, Master libros, 1982 y en “Watson's Apology for the Bible” por Watson, Richard, Master of Trinity College, Cambridge. Londres, 1806, pág. 57. También se cita en A Dictionary of Thoughts (Un Diccionario de Pensamientos), por Tryon Edwards, Casell Publishing Company, EEUU, 1891, pág. 42.
[7] Newton, citado por Tryon Edwards en A Dictionary of Thoughts (Un Diccionario de Pensamientos), Casell Publishing Company, EEUU, 1891, pág. 474.
[8] Yahuda fue un erudito profesor, escritor, investigador, lingüista y coleccionista judío que adquirió los escritos de Newton en una subasta, los que fueron donados después de su muerte a la Biblioteca Nacional de Israel. También escribió en 1935 (reimpreso en 2015) el libro “The Accuracy Of The Bible” (La exactitud de la Biblia).
[9] A letter from Albert Einstein to Yahuda, Albert Einstein Archives, The Hebrew University of Jerusalem (Una carta de Albert Einstein para Yahuda, archivos de Albert Einstein; Universidad Hebrea de Jerusalén), escrita en septiembre de 1940; documento perteneciente a la colección “Newton’s Secrets”, de la Biblioteca Nacional de Israel; disponible en: http://jnul.huji.ac.il/dl/mss/Newton/einstein_eng.html.

martes, 15 de agosto de 2017

Científicos creyentes 4

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemático cristiano nº 4


4.  Isaac Barrow (1630-1677)

Fue un destacado teólogo, profesor, naturalista y matemático inglés. Su madre murió cuando el tenía 4 años. Su padre era pañero del rey.

En 1660 ocupó la cátedra de Regius Professorship of Greek (cátedra Real de Griego) en la Universidad de Cambridge. En 1663 fue elegido como primer profesor Lucasiano[1] de Cambridge, uno de los títulos académicos más importantes del mundo. En 1669 dejó la cátedra en favor de su pupilo, Isaac Newton, quien fue considerado durante mucho tiempo el único matemático inglés que le ha superado. Si bien realizó muchos trabajos matemáticos que sirvieron de base al desarrollo del cálculo infinitesimal, como el desarrollo generalizado del “teorema fundamental del cálculo”, que relaciona la derivación con la integración (como funciones inversas), es muy conocido por la famosa “regla de Barrow”, un método para calcular integrales definidas, que es consecuencia del “segundo teorema fundamental del cálculo”, desarrollado también por él.

Como escribe el historiador de la ciencia Antoni Malet[2] en “Isaac Barrow contra la metafísica: Dios y la naturaleza del espacio”[3], aunque la obra de Isaac Barrow quedó eclipsada en parte por la asombrosa obra de Newton, actualmente varios trabajos[4] le han vuelto a poner en la palestra,  reconociéndolo ya no como el mentor y mecenas de Newton, sino por sus importantes contribuciones a la óptica, a la geometría y muy especialmente a la religión. Malet especifica que las dos más conocidas contribuciones científicas son sus dos cursos de conferencias: Geometrical Lectures y Optical Lectures, preparadas como parte de sus obligaciones como profesor Lucasiano; pero un tercer trabajo no tan conocido, Mathematical Lectures (1664 a 1669, también como parte de su cargo), nos revelan a Barrow “como a un pensador profundo que en los primeros años de la Restauración británica participó con originalidad en los debates filosóficos y teológicos entonces tan abundantes entre los filósofos naturales”[5]. En dicha obra, basada en su concepción teológica, establece el concepto de “espacio inmaterial”, diferenciándose de Renato Descartes (un creyente) quien consideraba que la materia era infinita, y que no existía el espacio inmaterial (el vacío); y de Thomas Hobbes (un ateo) quien consideraba al espacio inmaterial como un accidente de la imaginación humana.

Para Barrow, el espacio inmaterial era posible debido a la naturaleza de Dios; tres conceptos subyacen en Barrow: según la Biblia el universo es finito (solo Dios es infinito), por tanto el espacio inmaterial también; segundo, que Dios siendo omnipotente puede aumentar o disminuir la materia a voluntad, y tercero, que Dios puede conservar las cosas como son, aún sin importar lo que sucede con lo que está dentro de ellas (esto tiene que ver con la idea de Descartes de que si se sacara el aire de dentro de un recipiente cerrado -supongamos de vidrio- las paredes colapsarían una sobre otra, ya que, para él, el vacío no existía).

Más adelante Malet escribe acerca de Barrow: “Pocas dudas caben de que contribuyó de forma original a construir nuevas categorías (magnitud, cantidad, número, espacio, hipótesis matemática, etc.) para la nueva filosofía experimental que estaba entonces tomando forma”.

Como dice el profesor Henry Morley (1822-1894) en la presentación de uno de los sermones de Barrow[6], éste dimitió en 1669 de su cargo de profesor Lucasiano (cargo ocupado por Newton) para poder dedicarse a sus deberes religiosos: escribió “Exposition of the Creed, Decalogue, and Sacraments” (Exposición del Credo, el Decálogo y los Sacramentos), fue capellán del rey Carlos II, quien lo nombró Doctor en Divinidades en 1670 y luego Maestro de la Trinidad en 1672; quien afirmó que le dio el puesto al mayor erudito de Inglaterra. También afirma Morley: “Él dio toda su mente y toda su alma a su trabajo para Dios”.

Escribió varias obras de teología; son famosos sus Sermones[7], en los que en base a las Sagradas Escrituras expone: a) las diferentes doctrinas cristianas, como la deidad de Cristo, la salvación por la fe, el error del paganismo y del mahometismo, etc. así como: b) las cuestiones prácticas de la vida cristiana: hacer todo en el nombre de Cristo, cuidados en la forma de hablar, del contentamiento, etc. Las obras de Isaac Barrow, con sus sermones, se han editado y publicado innumerable cantidad de veces hasta la fecha.

                En Sermons On the Apostles' Creed (Sermones sobre el credo de los Apóstoles) Barrow dice acerca de la fe[8]:

La Sagrada Escritura recomienda la fe, como una práctica preciosa y honorable; Como una virtud de la primera magnitud, encomiable en sí misma, aceptable a Dios, beneficiosa para nosotros.
The Holy Scripture recommends faith, as a most precious and honorable practice ; as a virtue of the very first magnitude, commendable in itself, acceptable to God, beneficial to us.

La fe implica un buen uso de la razón… Dios no solo permite, sino que nos ordena que usemos nuestra mejor razón para juzgar su doctrina.
Isaac Barrow
Faith implies a good use of reason … God doth not only allow, but enjoin us to use our best reason in judging of his doctrine.




[1] El título de profesor Lucasiano de matemáticas se estableció en honor al fundador de la cátedra, el reverendo Henry Lucas (1610-1663), miembro del Parlamento de Inglaterra en representación de la Universidad de Cambridge. Dicho honor lo tuvieron, además de Barrow: Isaac Newton (período 1669-1702), Charles Babbage (1828-1839), George Stokes (1849-1903), Paul Dirac (1932-1969) y Stephen Hawking (1979-2009), entre otros.
[2] Antoni Malet (n. 1950), catedrático de Historia de la ciencia de la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona y presidente de la Sociedad Europea de Historia de la Ciencia (2017-2018).
[3] Antoni Malet (2006), “Isaac Barrow contra la metafísica: Dios y la naturaleza del espacio”, capítulo 4 del libro: “Ciencia y religión en la edad moderna”, Montesinos, José y Toledo, Sergio (eds.); publicado por Fundación Canaria Orotava de Historia de la ciencia, Barcelona; ver: http://fundacionorotava.org/media/uploads/files/147/04_.AntoniMalet.pdf, chequeado el 03/08/2017
[4] Por ejemplo: Before Newton. The life and times of Isaac Barrow (Antes de Newton. La vida y los tiempos de Isaac Barrow), M. Feingold; editado por Cambridge University Press, 1990.
[5] Ídem nota al pie n° 251
[6] Isaac Barrow, H. Morley (ed.) (1887) Sermons on Evil-Speaking (sermones sobre el mal hablar), Casell&Co Ltd., Londres; disponible en linea en “Project Gutenberg”: http://www.gutenberg.org/files/10274/10274-h/10274-h.htm
[7] En inglés: a) Rev. T. S. Hughes, The Works of Dr. Isaac Barrow, editado por A. J. Valpy, Londres, 1830 en adelante, varios volúmenes;  b) Wesley Center Online, Sermons Extracted From Dr. Isaac Barrow,  http://wesley.nnu.edu/john-wesley/a-christian-library/a-christian-library-volume-21; c) Sermons selected from The works  of the Rev. Isaac Barrow, D. D. (Doctor en Divinidad) late master of Trinity College (ultimo maestro del Colegio de la Trinidad), Cambridge; Clarendom Press, Oxford, 1810, ver: https://archive.org/details/sermonsselected00barrgoog consultado el 29/07/2017
[8] Barrow, Isaac; The Works of Dr. Isaac Barrow, Sermons On the Apostles' Creed, Sermón II. Ed. A. J. Valpy; Londres, 1831, págs. 27 y 28, ver: https://archive.org/details/worksofdrisaacba05barr consultado el 04/08/2017

lunes, 14 de agosto de 2017

Científico creyente 3

Continúo con la publicación de los capítulos 8 a 12 de mi libro "El Señor de los dos libros" 2ª edición. Uno a uno iré publicando las biografías de cientos de científicos creyentes de todas las épocas.

Matemáticos creyentes nº 3


3.        John Wallis (1616-1703)
Fue un matemático, criptógrafo del Parlamento y teólogo inglés. Ordenado sacerdote en 1640. Participó en el desarrollo del cálculo infinitesimal, realizó muchos aportes en distintas ramas de la matemática, se le atribuye haber designado con ∞ al infinito. Fue el tercer Profesor Saviliano de Geometría[1] de la Universidad de Oxford (1649-1703). Fue uno de los fundadores de la Royal Society. Es considerado el matemático más influyente[2] antes de Newton.
Su reconocida obra Arithmetica Infinitorum (1655) sirvió a Newton en el desarrollo de sus trabajos matemáticos. En su obra Mathesis Universalis (1657) Wallis introduce el símbolo del infinito, agrega a las potencias la posibilidad de tener exponentes negativos y fraccionarios. Su obra Tractatus de Sectionibus Conicis (1659) desarrolla el estudio de las secciones cónicas; Su Mechanica, sive Tractatus motu (1669-1671) es una compilación de tres tratados de física, que refuta ideas erróneas del movimiento e introduce rigurosidad a conceptos como fuerza, impulso, etc. En Treatise on Algebra (1685) estudia nuevas ecuaciones y anticipa el concepto de número complejo[3].
Escribió varias obras de teología[4]. Entre ellas, varias sobre la Trinidad, tema de discusión entre los teólogos ingleses de la época. Igual que Henry Briggs, combinó sus intereses científicos con un compromiso igualmente fuerte con la Teología reformada[5].
En el 2003 se escribió de él[6]:
Permaneció constante en el calvinismo y, en general, en el espíritu puritano. Pero estaba muy lejos de los extremistas de su partidoPropuso dar a la “fe su completo alcance y latitud, y a la razón también sus justos márgenes y límites”. Dos proposiciones resumen su doctrina: (1) Que toda la ley moral se funda en luz natural y común, a la luz de la razón; Y (2) Que no hay nada en los misterios del evangelio contrario a la luz de la razón. Estas dos proposiciones parecen haber sido una constante en la vida de Wallis.
En 2015 se escribe de él[7]: John Wallis, un calvinista ortodoxo, pensaba al fin de su vida que era poco prudente abandonar los principios del cristianismo y confiarse a la sola razón y a la luz natural.  En realidad, mucho del cristianismo depende de la revelación, y aunque esta no repugna a la razón, el cristianismo está muy por encima de la razón y no es susceptible de ser descubierto por la sola razón sin la ayuda de la revelación contenida en la Sagrada Escritura.   
El advertía del peligro de que la “religión natural” se convierta en un enemigo del cristianismo. Eso fue lo que sucedió cuando la ciencia se convirtió en naturalismo materialista.




[1]  El Savilian Professors of Geometry de Oxford es una importante cátedra de geometría, ocupada entre otros por Edmond Halley (entre 1704-1742) y GH Hardy (entre 1919 y 1931). Véase: Savilian Professors of Geometry, Mathematical Institute, University of Oxford, https://www.maths.ox.ac.uk/study-here/undergraduate-study/outreach/posters/savilian-professors-geometry chequeado el 10/08/2017.
[2] Encyclopædia Britannica: John Wallis, English Mathematician, https://www.britannica.com/biography/John-Wallis, chequeado el 10/08/2017
[3] Información de sus obras matemáticas: ver nota al pie anterior
[4] Wallis, John: (1) Three Sermons Concerning the Sacred Trinity (Tres Sermones Sobre La Sagrada Trinidad), 1691. (2) A defense of the Christian Sabbath (Una defensa del sábado cristiano), 1693.
[5] Combined their scientific interests with and equally strong commitment to Reformed theology, en: Rogers y McKim. (1999) The Authority and Interpretation of the Bible: An Historical Approach, (La Autoridad e Interpretación de la Biblia: un enfoque histórico), Wipf and Stock Publishers, pág. 226.
[6] He remained constant to Calvinism, and, on the whole, to the puritan spirit. But he was far removed from the extremists of his party... He proposed giving “faith her full scope and latitude, and reason also her just bounds and limits.” Two propositions sum up his doctrine: (1) That all the moral law is founded in natural and common light, in the light of reason; and (2) That there is nothing in the mysteries of the gospel contrary to the light of reason. These two propositions seem to have been a constant in Wallis’s life. Citado por: Frances Luttikhuizen (julio/2003) In memory of the versatile Puritan divine, Dr. John Wallis (1616-1703), en S. Perks (ed.), Christianity & Society, Vol. XIII. nº 3, pág. 23. Ver: https://static1.squarespace.com/static/54257f24e4b070e908068067/t/583842819de4bb108015cf40/1480082052687/Volume%2B13%2BNo%2B3%2BB.pdf, chequeado el 10/08/2017.
[7] Prieto López, L. J. (2015), Raíces filosóficas del ateísmo moderno, en: Gerardo del Pozo Abejón e Ignacio Serrada Sotil (Eds.), Fe cristiana y ateísmo en el siglo XXI. Pág. 118. Ediciones Universidad San Dámaso, Madrid.