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"Me basta con examinar una brizna de hierba, o un puñado de tierra, para confirmar la existencia de Dios."
Isaac Newton

sábado, 24 de junio de 2017

"El Sol se detuvo" o "sobreviviendo a las cosmovisiones humanas"

Josué 10:13 "Y el Sol se detuvo y la Luna se paró"

Este texto bíblico tiene más de 3000 años de antigüedad.
Cualquier declaración semejante acerca de un hecho de la naturaleza narrada por algún reconocido filósofo o científico de cualquier época, sea un griego de la antigüedad, como Aristóteles, Platón o Sócrates, un hombre del renacimiento como Copérnico, Kepler, Galileo, Newton o un contemporáneo como Einstein, Lemaître  o Hubble, no puede durar muchos años sin que quede desactualizada y superada por una nueva declaración dentro de una nueva teoría o cosmovisión. 
Así fue con declaraciones que intentaron explicar el movimiento de los astros: Aristóteles afirmaba la inamovilidad de la Tierra en el centro del universo, con el Sol y todo lo demás girando alrededor de ella (ofreciendo un modelo que fue desarrollado profundamente por Ptolomeo unos pocos siglos después). Galileo (al igual que Newton) sostuvo la inamovilidad del Sol en el centro del universo y todo lo demás (incluso nosotros) girando alrededor de él y a su vez con los movimientos de rotación respectivos, profundizando un modelo propuesto poco tiempo antes por el sacerdote Copérnico; modelo que perduró hasta el principio del siglo XX. Einstein, dentro de su teoría general de la relatividad postuló un universo estático, con movimientos relativos entre los astros debido a la curvatura del espacio-tiempo. Tanto Lemaître como Hubble convencieron a Einstein de que verdaderamente el universo se expande, de tal forma que él declaró que el mayor error de su vida fue la constante que el introdujo para evitar la implicación de un universo en expansión: la implicación de que corriendo la historia hacia atrás, ese universo tuvo que tener un origen. 
Sin embargo, el desarrollo de todas estas ideas fue de menor a mayor; cada modelo, incompleto e inacabado, sirvió como una escalera que permitió entender un poco más el funcionamiento de un universo complejo. 
En un blog de ateísmo se burlaban de la declaración bíblica "El Sol se detuvo": ¿Acaso Dios no sabía que la Tierra giraba alrededor del Sol? ¿No debería haberle dicho Dios a Josué (quien había dicho: ¡Sol, detente!), "no, Josué, es la Tierra la que se tiene que detener"?.  ¿Qué clase de Dios tan ignorante puede creer que es el Sol que gira alrededor de la Tierra? (estoy parafraseando los cuestionamientos de dicho blog). 
Yo hice un comentario acerca de la declaración bíblica diciendo que "aún desde el punto de vista de la ciencia actual, la declaración "el Sol se detuvo" es correcta". Por supuesto, a pesar de varios intentos de explicar mi afirmación, lo único que conseguí es que me tildaran de ignorante y otras cosas irreproducibles.
Es en ese contexto que decidí publicar esta entrada llamada "El sol se detuvo" o "sobreviviendo a las cosmovisiones humanas".
Si bien ha habido muchas cosmovisiones diferentes acerca del movimiento de los astros, como hemos hecho antes, nos detendremos en las tres más importantes: geocentrismo, heliocentrismo antiguo, y la tercera a la que llamo "expansionismo" (que incluye el heliocentrismo moderno y el geocentrismo moderno).
La cosmovisión geocéntrica. Aquí tenemos dos variantes: la descripción cinemática y la dinámica o de causas y efectos. El geocentrismo como modelo para describir movimientos (cinemática) siempre ha sido válido. El hombre vive en la tierra, se mueve (ahora lo sabemos) junto con ella, lo mismo que las casas, canchas de futbol o la atmósfera; para describir los fenómenos que suceden en la tierra el geocentrismo es inmejorable. El movimiento o quietud de autos, aviones, personas o lo que sea, se estudia y describe teniendo a la tierra como referencia. Y cuando se cambia el sistema de referencia se lo hace con respecto a algo que a la vez se mueve respecto a la tierra (por ej.: quietud o movimiento de una persona respecto del tren en el que está viajando). El modelo de Ptolomeo procuraba explicar el movimiento de los planetas alrededor de la tierra; para entender dichos movimientos (durante cierta época los planetas parecen retroceder: movimiento retrógrado) tuvo que introducir movimientos extras al de rotación; epiciclos, deferentes, etc. Esta descripción no fue errónea, pero sí compleja; por lo que fue superada por el potencialmente más sencillo modelo heliocéntrico.
Desde el punto de vista de causas y efectos la cosa es distinta: la Tierra como centro del universo y todo girando alrededor de ella no tiene justificativo. 
El heliocentrismo vino a simplificar el estudio del movimiento de los astros del sistema solar. Kepler, con sus tres leyes y Newton con la de gravitación universal proporcionaron las herramientas cinemáticas (el primero) y dinámicas (el segundo) para comprender con mayor claridad como funcionan las cosas. Planetas que giran en órbitas elípticas alrededor del Sol (o lunas alrededor de planetas) por causa de la conjunción del principio de inercia (todo planeta debería seguir en linea recta si no existieran fuerzas) y la fuerza gravitatoria siempre "atractiva" entre el Sol y cada planeta (o del planetas con sus lunas) que produce una desviación en la trayectoria del planeta que lo hace "caer" sobre el Sol con una curvatura que coincide con la de éste, por lo que se mantiene siempre a una distancia prácticamente constante (la excentricidad de las elipses es casi nula). Planetas que giran alrededor de sus ejes debido a consideraciones aún no resueltas definitivamente, proponiéndose como causa el mismo origen de los mismos; es decir, se cree que la formación de los planetas involucra la necesidad de una movimiento rotativo. 
Esta cosmovisión, resistida por una parte de la jerarquía eclesiástica en la época de Galileo, aferrados a la cosmovisión aristotélica y a una mala interpretación de las Escrituras, vino para instalarse por varios siglos, de tal manera que aún hoy deja algunas huellas erróneas en la mente de la mayoría. ¿Cuál es el problema?. Que el heliocentrismo aún se aferraba al dogma de la quietud absoluta. Tanto el polaco Copérnico, como el italiano Galileo y el inglés Newton, genios de sus épocas, creían que el Sol estaba quieto en el centro del universo. Y eso permaneció así hasta principios del siglo XX.
Es sumamente instructiva la Carta de Galileo (1615) a su protectora Cristina de Lorena, Gran Duquesa de Toscana, en la que aquél se esfuerza de una manera admirable para explicar porqué el heliocentrismo no era una herejía anticristiana, que no contradecía a las Escrituras (como se lo acusaba), y que grandes hombres de Dios (San Agustín, Tertuliano, San Jerónimo, etc.) habían sentado las bases de una correcta interpretación en casos de conflictos aparentes entre la Biblia y los descubrimientos científicos, las cuales él respetó a rajatabla. Él explica que, si el Sol está quieto, el Espíritu Santo  expresó el milagro en forma que sea entendible para la gente de la época, que creía que era la Tierra la quieta y el Sol el que giraba. Pero aún más, aferrado a su convicción de que no puede haber contradicción entre ciencia y Biblia, propuso una teoría alternativa, que posibilitaría una interpretación más literalista de la narración bíblica, sin que el Espíritu Santo tenga que "engañar buenamente" a la gente: que, como se estaba observando con el telescopio, el Sol también se movía, pero no trasladándose sino rotando alrededor de su centro, en un transcurso de cerca de un mes (hoy se sabe que son cerca de 27 días). El postuló (hoy sabemos que erróneamente) que dicho movimiento sería el responsable del movimiento del resto de los planetas. Así, si Dios detuvo al Sol en su movimiento de giro alrededor de sí mismo, automáticamente también se habría detenido la tierra en su movimientos de traslación y rotación. Así la expresión "el Sol se detuvo" podría interpretarse literalmente. La historia mostró que esto no era lo que pasaba, pero si le dio la razón definitiva a Galileo, quien aseguraba que el avance de la ciencia daría una respuesta definitiva, reconciliando la narración bíblica con la descripción científica. Claro, esto todavía no lo reconocen muchos. 
Durante 300 años el Sol estuvo inmóvil en la mente de todos. Galileo y Newton explicaban la relatividad del movimiento y sus fórmulas (transformaciones galileanas), siempre y cuando no nos refiramos al Sol. Este siempre estaba quieto. Por eso, la descripción "El sol se detuvo" (fuera de la comprensible interpretación de un relato acorde a la "ignorancia" del momento) chocaba fuertemente contra las "evidencias" y era una herramienta de escarnio de parte de aquellos que desacreditan las Escrituras. Y aún lo sigue siendo, por ignorancia, tanto de los que acusan como de los que defienden a la Biblia. 
El siglo XX comenzó con grandes descubrimientos: uno de ellos, la expansión del universo (Lemaître, Hubble, etc). Ahora el heliocentrismo debe también ser revisado: la tierra gira; y se traslada alrededor del sol; pero el Sol también se mueve; no hay nada en este nuevo mundo que esté absolutamente quieto en el espacio. Todo el sistema solar se mueve alrededor del centro de la vía láctea, la cual a su vez también se mueve. ¿Y eso qué? ¿Acaso "el Sol se detuvo" se refiere a ese movimiento? No. Por supuesto que no. ¿Qué cambió entonces?. Que ahora, la nueva ciencia ya no toma ningún sistema de referencia como absolutamente quieto o preferencial sobre otro. Toma el que más le convenga a sus intereses.
Por eso el nuevo heliocentrismo y el nuevo geocentrismo son totalmente válidos ambos dentro de un universo en expansión. Antes, cuando se decía "el Sol sale" por el este; el "Sol se puso" por el oeste, siempre se aclaraba que era un movimiento aparente. Esencialmente para no ser malinterpretados como exponentes del viejo geocentrismo. Porque el Sol "estaba quieto". Pero ahora sabemos que "todo movimiento es aparente", "todo movimiento es relativo" a un sistema de referencia, que a su vez NO está absolutamente quieto, pero que se lo considera "quieto" (se lo fija) para poder entender, describir, estudiar, modificar, etc. el movimiento de los demás objetos.
El desvalorizado pero muy usado geocentrismo ahora vuelve a recobrar su dignidad; no es que la Tierra está quieta en el centro del universo; es que como todo movimiento es relativo a un sistema de referencia, el cual es elegido según simplifique el entendimiento de las cosas, ahora podemos decir "el Sol salió por el este" sin contradecir a la comunidad científica y sin necesidad de aclarar que es el movimiento "aparente" del Sol, aunque a muchos aún haya que aclarárselo. Las coordenadas geocéntricas están perfectamente en uso (latitud y longitud o ascensión recta y declinación). 
Volviendo al relato bíblico: "El Sol se detuvo". No hemos hablado en este blog acerca del milagro; ¿cómo sucedió? Es un milagro, y explicar como fue que el agua se convirtió en vino en las bodas de Canaá, o como cinco panes y dos peces alimentaron a una multitud y sobraron doce cestas llenas, es imposible y solo lo entienden los que conocen el poder de Dios. Gobernar sobre la Tierra, el Sol y la Luna es arbitrio del mismo Dios que los creó. Explicar cómo es posible que tal milagro acontezca sin producir un cataclismo universal, es otro tema, que se podría tratar en otra entrada. Pero explicar que no hay error en el relato de lo que aconteció milagrosamente es un aporte a zanjar una polémica que ha dividido las aguas por muchos años. Si el relato dijera que el Sol desapareció para siempre, por más que sea algo que Dios pueda hacer, las evidencias de que hoy todavía tenemos Sol serían catastróficas para tal relato. Pero el relato dice "el Sol se detuvo" y no se apresuró en ponerse por casi un día entero. La pregunta es si ese relato es correcto o no. Si debió decir "la tierra se detuvo" o no. Pues como hemos analizado anteriormente, la descripción "el Sol se detuvo" es científicamente correcta, ya que no está diciendo que la Tierra está quieta absolutamente, sino que está tomando a la Tierra como sistema de referencia fijo, sistema que a todas luces es el mejor para describir lo que estaba pasando en aquella batalla protagonizada por Israel contra los amorreos en Gabaón, que sin duda es un lugar en la Tierra (y no en el Sol).
Por supuesto, quienes lean la Biblia deberían asegurarse de que no están influenciados por una cosmovisión errónea, porque sino creerán que el relato dice algo que no dice: que la tierra está quieta; y "que el Sol gira alrededor de la Tierra", bueno, esto último sí es cierto. Es verdad que el Sol gira alrededor de la tierra (usando el sistema de referencia geocéntrico moderno) y también "la Tierra gira alrededor de su eje" y "la tierra gira alrededor del Sol". Todo depende del punto de vista desde donde se mire. Si Galileo viviera, estaría contento y lo explicaría mucho mejor que yo. Aunque del Sol le diríamos: "eppur si muove".




1 comentario:

Marc Pesaresi dijo...

Hola Ferwell

Soy Marc, del Museo Histórico Municipal de San Antonio Oeste. Te respondí al comentario sobre el artículo de la detención del Sol y la luna en mi blog Evangélicos en Patagonia. Allí te solicito un breve artículo con tu nombre, para postear, si quieres por supuesto, en el mismo artículo que comentaste y donde no solo te acreditaré tu nombre sino también el linkeo a tu blog que me parece muy interesante. No hago esto a menudo pero tu respuesta fue tan esclarecedora, que siento el deber de citarte. Nunca nadie me había enviado un comentario astronómico y lo necesitaba en verdad, para complementar. Por supuesto, soy de la idea que este misterio bíblico no se va a resolver sin colaboración. Lamentablemente es difícil encontrar ayuda porque hay más espíritu de YO MISMO que ENTRE VARIOS PODEMOS. Saludos cordiales y Dios te bendiga a vos y tu familia.